La diosa Galanter
Ahí está ella, tocando la pandereta con toda la gracilidad y la elegancia del Universo, siempre contenta, emanando felicidad, como en mi cabecera con las maracas. Y encima no se puede ser más impresionantemente guapa, creo que eso es un hecho inconstatable. Es Mareva Galanter, que ayer estuvo en Madrid acompañando al grupo Nouvelle Vague en su gira de presentación de su nuevo disco (del cuál por cierto creo que tocaron poco más de tres canciones) en Madrid. Nosotros íbamos sobre todo a verla a ella, para qué nos vamos a engañar, aunque el concierto estuvo estupendo y superó con creces nuestras expectativas. Fue la fiesta del baile y del viva la Pepa.
A Mareva la conocí hace ya unos años gracias al Sr. Lansky, que sabe bien lo que puede llegar a convertirse para mí en una obsesión. La chica había sido Miss Francia, presentadora de televisión de programas muy entretenidos y se había reconvertido en cantante yeyé. Su primer álbum, ‘Ukuyéyé’ era una recopilación de versiones de Serge Gainsbourg o Jacques Dutronc y de canciones sesenteras como “Bang Bang”, “Les cornichons” o “Pourquoi pas moi”. En la portada ella se chupaba un dedo con pose inocente mientras que en el libreto interior se dedicaba a hacer monerías.
Lo tengo gracias al Muñeco, que me lo trajo de Francia, y ahora tiene su peso en oro, porque está dedicado por la señorita.
Pero vayamos por partes. Nosotros, que andábamos nerviosos y desesperados, nos colocamos en primera fila, delante de un escenario casi a ras del suelo. Elegimos micrófono, el del centro, porque pensamos que ahí se pondría Mareva. Acertamos. Cuando entró, el público se quedó mudo. Tardé como cuatro canciones en recuperarme. Cuatro canciones en las que, además, Mareva y la cantante principal del grupo, Liset Alea (también estupenda), protagonizaron una especie de tonteo lésbico entre provocativo e inocente que calentó al personal. Evidentemente no creo que nadie se fijara en los músicos y verdaderos artífices del proyecto, que quedaban, supongo que voluntariamente, desplazados a un segundo plano. El verdadero espectáculo se concentraba en Mareva y Liset (esta última, desde luego, se dejó la piel en el escenario con su potencia vocal y física). Comenzaron con ‘Master and servant’ y ‘Guns of Brixton’. Lástima que el sonido en las primeras canciones fuera bastante lamentable. Después invitaron al escenario a la también modelo María Reyes (sí, esa que fue miss España) y la cosa empezó de verdad a ponerse emocionante cuando se cambió de idioma al francés con ‘Ou veux tu que je regarde’ y ‘Putain putain’, desembocando en varias apoteósis finales como la versión de Blondie ‘Rapture’ con Lisbet acompañada únicamente de la batería y ‘Bela’, con una puesta en escena de lo más teatral con Mareva sentada de rodillas e iluminada como una diosa.
Ya en los bises, recuperada de la impresión y decidida a que la diva se fijara en mí, saqué la portada del “Ukuyéyé”, y Mareva respondió con una alegría que le hizo dar saltitos y soltarse la melena.
Ay, esto de conocer a los mitos, qué cosa más tonta y que feliz le hace ponerse a uno.
Claro que para cosas locas la que hizo Mario, que tras el concierto tomó como reliquia el botellín que la Galanter había dejado en el escenario y en vez de dejarlo como objeto de culto, ahí embalsamado, no se le ocurrió otro disparate que terminarse el agua que quedaba con la excusa de poner los labios donde los había puesto ella. Hala! qué manera de desperdiciar un material reverencial tan jugoso…
De todas maneras terminamos hablamos con la chica (que me debe llevar un metro de altura), aunque de forma más breve de lo que nos hubiera gustado, la tocamos (es de seda) y le dijimos que la queríamos y la amábamos y no sé cuántas cosas más, las pocas que nos dio tiempo. Ojalá viniera alguna vez a presentar sus canciones y ya la gloria sería completa.
Sí, ha sido una entrada de fan, pero qué queréis que os diga, no siempre se ve en directo y se tiene la oportunidad de conocer a Mareva Galanter.
